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Saudi Aramco y la startup californiana Groq Inc. están construyendo conjuntamente el centro de procesamiento de inteligencia artificial más grande del mundo en Arabia Saudí. Con 19.000 LPUs previstas para finales de 2024 y una capacidad planificada de 200.000 aceleradores, el centro debería cubrir la mitad de la demanda mundial de computación en IA. Los chips de Groq se utilizarán no solo para modelos de lenguaje, sino también para cálculos de alto rendimiento en el negocio tradicional de petróleo y gas.
Lo más importante en resumen
- Saudi Aramco y la empresa californiana Groq planean construir el centro de procesamiento de IA más grande del mundo en Arabia Saudí.
- El centro contará con 19.000 LPUs hasta finales de 2024, con una escalabilidad a largo plazo de hasta 200.000 chips.
- La instalación tiene como objetivo cubrir la mitad de la demanda global de computación en IA, especialmente para modelos de lenguaje y aplicaciones industriales.
- Los aceleradores de Groq se basan en el tipo Language Processing Unit (Unidad de Procesamiento de Lenguaje) y también se emplearán en el sector de extracción de petróleo y gas.
- El proyecto está financiado con 2.800 millones de dólares estadounidenses, aportando Saudi Aramco una cifra de miles de millones de dígitos simples.
Cambio estratégico del petróleo a la inteligencia artificial
Durante décadas, Arabia Saudí ha sido sinónimo de petróleo. Hoy se está convirtiendo en un referente de la IA en Oriente Medio y África del Norte. La empresa estatal Saudi Aramco, antaño el pilar de la energía fósil, impulsa con la construcción del centro de procesamiento de IA más grande del mundo un cambio profundo. La dependencia del petróleo, que convirtió al país en uno de los más ricos del mundo, se está reduciendo sistemáticamente. En su lugar, se apuesta por la infraestructura digital y la inteligencia artificial como nuevos motores de crecimiento.
La iniciativa está dirigida por la filial Aramco Digital, que se ha asociado con la startup californiana Groq Inc. La alianza entre Saudi Aramco y Groq no es un simple acuerdo tecnológico, sino una señal clara al mercado: el fin de la era del petróleo es inminente, y el futuro pertenece a la IA. Según Bloomberg y Golem, el proyecto tiene como objetivo atender no solo las necesidades regionales, sino también las demandas globales de IA. La ambición es alta: cubrir la mitad de la demanda mundial de computación en IA.
La elección de Groq está estratégicamente fundamentada. La empresa se ha especializado en el desarrollo de aceleradores de IA del tipo Language Processing Unit. Además, cuenta con experiencia en el campo de los circuitos integrados específicos para aplicaciones (ASIC). Con una valoración de 2.800 millones de dólares estadounidenses tras solo ocho años de existencia, Groq Inc. es un actor que combina madurez tecnológica con potencial de escalado. Para Arabia Saudí, esto no es solo una inversión en hardware, sino un paso para reposicionar al país en el mundo de la IA.
El marco financiero subraya la importancia del proyecto. La suma invertida asciende a miles de millones de dólares estadounidenses, lo que demuestra que el Estado está dispuesto a destinar recursos considerables a la infraestructura. Se trata de algo más que potencia de cálculo: se trata de asegurar el futuro económico más allá de la extracción de materias primas. Asimismo, la colaboración con una startup estadounidense muestra la apertura hacia alianzas tecnológicas internacionales.
Detalles técnicos y ventajas del emplazamiento
La base técnica del centro de datos la constituyen las LPUs de Groq. Se trata de chips desarrollados internamente que actualmente se fabrican en la planta Malta de Globalfoundries. Hasta finales de 2024 se instalarán 19.000 de estos aceleradores, lo que ya representa una capacidad de cálculo masiva. A largo plazo, está previsto escalar hasta 200.000 LPUs. Esta cantidad ocupará aproximadamente 2.800 bastidores de 19 pulgadas.
Para ponerlo en contexto: un solo bastidor LPU puede procesar miles de solicitudes de inferencia por segundo, lo que resulta más eficiente que muchos clústeres de GPU en determinadas cargas de trabajo. La dimensión física del proyecto es enorme. 2.800 bastidores requieren una nave de gran tamaño y una red eléctrica compleja. La logística para el transporte e instalación de tales cantidades de hardware constituye un reto en sí mismo. No obstante, el plan es concreto y tiene fechas definidas.
La ubicación geográfica de Arabia Saudí ofrece ventajas decisivas. Es posible lograr costes energéticos extremadamente bajos, alimentados por petróleo y, en creciente medida, por energía solar. Esto permite un funcionamiento rentable que difícilmente puede alcanzarse en otras regiones. Al mismo tiempo, el clima supone un desafío técnico considerable. La refrigeración en el desierto exige soluciones innovadoras.
Groq debe disponer de grandes cantidades de agua de refrigeración para optimizar el sistema de enfriamiento al aire libre y evitar sobrecargas térmicas. Sin estas medidas, el funcionamiento del hardware sería imposible, ya que el calor ambiental reduciría drásticamente el rendimiento de los chips. Por ello, el suministro de agua es tan crucial como el suministro eléctrico. Las ambiciones de Groq van más allá de Arabia Saudí.
Paralelamente al proyecto en Oriente Medio, la empresa planea expandirse en Noruega. Allí se instalarán inicialmente 21.600 LPUs hasta finales de 2024, y para finales de 2025 ya están previstos 129.000. Esto supone una multiplicación por cinco en solo doce meses. A nivel mundial, Groq aspira a instalar un total de 1,5 millones de aceleradores. Estas cifras demuestran que la asociación con Saudi Aramco no es un proyecto aislado, sino parte de una estrategia global de infraestructura que industrializa el poder computacional de la inteligencia artificial.
Las Language Processor no sirven solo para modelos de lenguaje
El nombre Language Processing Unit podría hacer pensar que las LPUs de Groq están optimizadas principalmente para modelos de lenguaje como los LLM. Sin embargo, su aplicación es mucho más amplia. Según un whitepaper de la empresa, los aceleradores también son adecuados para cálculos altamente complejos y deterministas, especialmente en aplicaciones industriales. Esta flexibilidad fue decisiva para que el consorcio estatal Aramco apoyara el proyecto.
Las LPUs se caracterizan por una latencia extremadamente baja y ofrecen un rendimiento predecible. Son características esenciales para análisis en tiempo real en la extracción de petróleo y gas. A diferencia de las GPU, que se basan en el paralelismo, la arquitectura LPU funciona de forma secuencial, controlando explícitamente el flujo de datos mediante software. Esto permite un uso más eficiente en cargas de trabajo específicas.
Ejemplos incluyen el análisis de datos sísmicos o la optimización de procesos de perforación, donde cada milisegundo de retraso cuenta. Un tiempo de respuesta impredecible puede causar costosas paradas. La determinación de la LPU garantiza seguridad en la planificación. La gran variedad de aplicaciones que pueden abordarse con LPUs convierte a estos dispositivos en una herramienta estratégica para Saudi Aramco. No se trata solo de ofrecer capacidad computacional para IA.
Se trata de optimizar la competencia central propia. La extracción de combustibles fósiles se mejora con inteligencia artificial. Así, la tecnología no se utiliza como sustituto, sino como potenciador del modelo de negocio existente. Y precisamente eso es lo que hace tan efectiva la alianza entre Saudi Aramco y Groq: unen dos mundos que a primera vista parecen opuestos. Petróleo y IA coexisten aquí lado a lado.
«Las LPUs de Groq no son simples aceleradores de lenguaje, sino motores deterministas para IA de alto rendimiento que también destacan en aplicaciones industriales.»
La IA también beneficia al negocio tradicional de petróleo y gas
La integración de la IA en el negocio clásico de petróleo y gas no es un efecto secundario del proyecto. Es su núcleo. Saudi Aramco no utiliza la capacidad informática únicamente para ofrecer servicios externos de IA. La empresa aprovecha este poder de cálculo para optimizar sus propios procesos en la extracción de petróleo y gas. Por ejemplo, la IA puede ayudar a analizar datos sísmicos de forma más rápida y precisa, lo que mejora la selección de emplazamientos para nuevos pozos de perforación.
Asimismo, la predicción de depósitos o corrosión en oleoductos se vuelve más eficiente gracias al aprendizaje automático. Los aceleradores para estas tareas provienen directamente del nuevo centro de datos. Funcionan con LPUs de Groq. La arquitectura permite ejecutar modelos en tiempo real, sin tener que esperar la latencia de las API en la nube. Esto es crucial en aplicaciones donde cada segundo cuenta.
Además, el procesamiento local reduce la dependencia de proveedores externos y fortalece la soberanía tecnológica de los datos. Pero el beneficio no se limita al ámbito técnico. La iniciativa de IA también refuerza la posición geopolítica de Arabia Saudí. Al posicionarse como un centro de infraestructura de IA, el país se consolida como líder tecnológico en una región que hasta ahora apenas ha estado en el foco del desarrollo global de la IA.
La asociación con Groq es más que un joint venture: es una declaración. La IA y el petróleo no son opuestos, sino dos caras de la misma transformación económica. Al utilizar hardware de última generación en la industria petrolera, Saudi Aramco demuestra que los sectores tradicionales también pueden beneficiarse de la innovación. Las sinergias se encuentran en la mejora de la eficiencia y la reducción de costes.
Según Bloomberg, este es un paso importante para la diversificación económica. También Golem destaca que el desarrollo del hardware desempeña aquí un papel clave. La combinación de energía local y tecnología global crea una ventaja competitiva única. Otros países ahora deben reaccionar para poder mantenerse a la par.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el objetivo del centro de datos de IA en Arabia Saudí?
El objetivo es construir el centro de datos de IA más grande del mundo, que a largo plazo cubra la mitad de la demanda global de cálculo para IA. Esto incluye tanto modelos de lenguaje como aplicaciones industriales en la extracción de petróleo y gas.
¿Qué tecnología se utiliza en el centro de datos?
El centro utiliza Unidades de Procesamiento de Lenguaje (LPUs) de la empresa Groq. Estos aceleradores se basan en una arquitectura especializada en cálculos de IA deterministas y con baja latencia, y se emplean tanto en modelos de lenguaje como en análisis de alto rendimiento en el sector energético.
¿Cuánto se invierte en el proyecto?
El proyecto está financiado con un total de 2.800 millones de dólares estadounidenses. De esta cantidad, una cifra de un dígito en miles de millones proviene de Arabia Saudí, aportada por la empresa estatal Saudi Aramco.
¿Qué desafíos existen para la ejecución del proyecto?
El mayor desafío técnico es la refrigeración de la instalación en la cálida región desértica. Groq debe proporcionar grandes cantidades de agua de refrigeración para mejorar la refrigeración al aire libre y evitar sobrecalentamientos térmicos.
¿Cómo se beneficia Saudi Aramco de este proyecto?
Saudi Aramco reduce su dependencia del negocio del petróleo e invierte en la tecnología del futuro, la IA. Al mismo tiempo, la empresa aprovecha la capacidad informática para optimizar sus propios procesos en la extracción de petróleo y gas, desde el análisis sísmico hasta el mantenimiento de oleoductos.
Fuente imagen destacada: Pexels / Greg Gulik (px:349419)